Buscar
  • Editorial L'Palussa

Cartas de un hombre

Por: Luis Rodriguez


Hace más de un año que vivimos juntos, cada quien en sus ocupaciones. Amamos lo que hacemos y por eso dedicamos más tiempo de lo normal a lo que nos apasiona...

Entonces, olvidamos lo más importante: el contacto, las caricias y todo ese jugueteo que, aunque sean pequeños detalles son super importantes para mantener esa llama.


Antes de vivir juntos nos habíamos convertido en un par de degenerados, nuestros encuentros sexuales eran continuos, tan comunes como comer. Nuestros hábitos en la cama eran muy sanos, pero llenos de perversión, lujuria, fetiches y de todo eso que nos eriza cuando estamos disfrutando de una muy buena noche; amábamos estar juntos y hacer de esas horas mas que solo descanso, mucho más que solo una pareja compartiendo la cama.



Pero una vez que conseguimos el clímax (laboralmente hablando), nuestra rutina cambió por completo. Intentamos seguir teniendo nuestros encuentros, pero en lugar de deseo, el cansancio se apoderaba de nosotros al punto de evitar nuestras miradas; tan solo nos veíamos las caras en la cena y solo para decirnos que la comida estaba deliciosa. Sentía que ella estaba cambiando, pues me miraba con cara de odio y la verdad no lograba descifrar si era que me quería ahorcar o estaba estresada por el trabajo.


La cena


Una de esas tantas noches le pedí a Irma, la señora que nos ayuda con las cosas de la casa, que se fuera temprano, que yo me encargaría de la cena. Había pensado una estrategia para tener una noche romántica como las que solíamos tener. Hice la cena, acomodé todo para recrear un ambiente bastante afrodisíaco... El mensaje era claro, quería estar con ella de la misma forma que antes, así que le envié una invitación por WhatsApp de una cena para dos y cuando ella bajó al comedor se quedó sorprendida, tenía mucho tiempo sin verla sonreír tanto como ese día.

Cenamos y la situación fue mejorando, los besos iban y venían, ¡Mi plan estaba funcionando! El calor empezaba a crecer entre los dos, no faltaban las caricias y los roces. Todo estaba saliendo como lo planeé... Hasta que escuche “No, espera. No me estoy sintiendo bien, me esta doliendo la cabeza”

Esa frase me cayó como un balde de agua fría. Me aparté de ella inmediatamente, no quería que pensara que la estaba presionando y dejé nuestro encuentro hasta ahí, pensé “Bueno, hace mucho que no hacemos nada, ha de ser temporal".


La estrategia


Días después había llegado un paquete, yo estaba en la sala cuando Irma me dijo que iría por él, asentí y al cabo de unos minutos volvió: "Es para su señora, ella me dijo que esperaba algo, se lo iré a llevar". - aseguró un tanto nerviosa.


Irma fue a entregárselo y pensé, "aquí está pasando algo raro, ella nunca me había escondido nada". Llegada la noche, la cena estaba servida y me dijo que tenía una sorpresa, que le había llegado y que quería compartir conmigo.


La miré extrañado y le sonreí. Se los juro que no sospechaba absolutamente nada a lo que me ella dijo: "te espero arriba y te muestro lo que me llegó". Subí a nuestra habitación, percibí su perfume y la encontré a ella con una bata conservadora, pero que le dejaba entrever la hermosa figura que tiene desde que la conocí. La cama estaba llena de pétalos, lo que a mí me hubiese costado al menos unas horas en hacer, ella lo hizo en 15 minutos. Cuando me dijo "acuéstate" quedé impactado, se dejó caer la bata, diciéndome "¿Te gusta lo que pedí?"

¡Se había comprado lencería! Era una cosa de otro mundo, de encaje blanco con tiras rojas que se conectaban en las piernas, una tanga que hacía resaltar sus nalgas; definitivamente era una pieza que me dejaba ver su hermosa figura y le quedaba perfecto, era la primera vez que me hacía algo así.


Me encantó que ella tenía su estrategia planeada y es que no solo íbamos a revivir nuestra atracción sexual, estábamos recuperando eso que nos había unido antes incluso de ser pareja. Fue la verdad muy placentero y excitante, me encanto verla lucir esa lencería pues me hizo detallarla y me motivo a explorarla.

Las cosas han vuelto a la normalidad y es impresionante lo mucho que puede cambiar la vida solo un poco de creatividad y gracias a la ayuda de L'palussa,

319 vistas
  • Facebook
  • Instagram
0
  • Facebook
  • Instagram